En la actualidad, se está poniendo de moda en nuestras ciudades la adquisición de vehículos todo terreno o los llamados S.U.V. que son unas especie de hermano pequeño del todo-terreno con elementos de 4×4 y otros de turismo. Son los llamados también como “todo-camino”. Se trata de vehículos de gran tamaño, muy atractivos, que se desenvuelven bien en el campo, pero que aportan más desventajas que ventajas.

En primer lugar tienen un gran tamaño y un gran peso. Esto los hace pesados y poco ágiles para las ciudades. Por ello su consumo es alto y sus emisiones de CO2 a la atmósfera elevadas.

Poco práctico en ciudad

Nuestras ciudades llenas de vehículos precisan de unos coches más pequeños, rápidos y ágiles. Su uso en ciudad es poco adecuado. Su gran tamaño nos supondrá un tremendo inconveniente a la hora de aparcarlos en las calles, y a menudo la altura de algunos de ellos nos impedirá aparcarlos en parking públicos. Por otra parte su precio suele ser muy alto.

En cuanto a los aspectos puramente de conducción, son vehículos poco estables, a pasear de lo que muchas personas suelen pensar. Su peso hace que en curvas sean difíciles de controlar. Su tara ronda las dos toneladas en la mayoría de los modelos, lo que supone entre mil y mil doscientos kilos más de la media de los vehículos. Por todo ello, es muy frecuente el vuelco de todo-terrenos en curvas.

La conducción de un vehículo todo terreno es completamente distinta a la de un coche normal. En carretera son lentos, poco ágiles y escasamente estables. En autopista su peso y su altura les hacen ser unos vehículos lentos y con un consumo altísimo, que va desde los catorce litros a los cien kilómetros en adelante. Todo ello debido en gran medida a su coeficiente aerodinámico.

Más apropiado para el campo

Sin embargo, su sitio está en el campo. Los todo-terrenos y todo-caminos nos pueden ser muy útiles en estos medios. Cuando pasamos, al menos, la mitad de nuestro tiempo por caminos difícilmente transitables, con barro, piedras, etc. se mueven como pez en el agua.

A pesar de ello, sus ventas no parecen disminuir. Sus altos equipamientos y confortables elementos y precios prohibitivos los hacen estar considerados como un signo de status y poder en nuestra sociedad. Y están al alcance de pocas personas. Si estás barajando la compra de un vehículo de estas características, es recomendable que estudies todos estos aspectos.

Gráficos: infocoches.com

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